
Combina el registro continuo de EEG con registro de video sincronizado, de forma que los eventos clínicos (movimientos, alteraciones de la conciencia, conductas) puedan correlacionarse con la actividad cerebral en el mismo momento.
Esta correlación es clave para distinguir crisis epilépticas de otros episodios (sincope, movimientos disociativos, paroxismos no epilépticos) y para caracterizar el tipo de crisis, lo que orienta el tratamiento.
Se instalan electrodos para EEG y cámaras o sistemas de video según el protocolo del centro. El monitoreo se prolonga el tiempo necesario para registrar episodios representativos o para cumplir el objetivo diagnóstico indicado por el neurólogo.
Episodios de difícil clasificación, preparación para ajuste terapéutico, evaluación prequirúrgica en casos seleccionados de epilepsia y situaciones en que el EEG de rutina o prolongado sin video no ha sido suficiente.
Permite acceder a una herramienta avanzada de neurofisiología clínica en la zona, complementando la medicina interna y neurología para un enfoque diagnóstico más completo.